Ley de la empresa

Ley de la empresa

Las marcas son marcas. Las empresas son empresas. Hay una diferencia

La ley de la empresa es la décimo tercera ley de las 22 leyes inmutables de la marca. Otra que es incontestable y que todavía muchas empresas no tienen clara, bien sea por desconocimiento bien sea porque tienen el corazón dividido.

Por lo general, el nombre de la empresa que da vida a una marca no interesa a nadie. Puede que los más puristas o en determinados casos donde la empresa puede ser la garantía hacia la marca como puede pasar con un grupo automovilístico donde interesa quién está detrás de un modelo concreto.

Qué es la ley de la empresa

Esta ley afirma que no es lo mismo la empresa que la marca, y que los esfuerzos en branding y comunicación deben ir a la marca, a aquello que buscan y consumen las personas. Esto siempre y cuando empresa y marca no coincidan nominalmente.

Ejemplos de las diferencias entre empresa y marca

Ejemplos hay infinitos: Estrella Galicia, 1906, Cabreiroá… Todas estas marcas pertenecen a Hijos de Rivera S.A.U., pero, ¿qué pide una persona en un bar o qué busca en un supermercado: una Estrella o una cerveza de Hijos de Rivera?

Otro ejemplo archiconocido es Zara, una marca que pertenece a un grupo mayor: Inditex S.A. Pero, ¿qué compra la gente, a dónde acude para renovar su armario?

El concepto queda claro. La empresa que puede tener uno a varios productos no prevalece sobre estos. Otro ejemplo que casi todos consumimos es Coca-Cola. La marca, pero la empresa a la que pertenece es The Coca-Cola Company y ¿cómo anuncia sus productos? Como Coca-Cola solamente. Es más, The Coca-Cola Company es “la madre”, entre otras marcas, como Fanta, Aquarius, Nestea, Monster o aquaBona. A la hora de consumir o comprar estas bebidas uno pide o busca las marcas y solo fijándose en el envase se verá a quién pertenece, pero muy pequeño y en la información del producto.

La ley de la empresa dice que la marca está por encima de la empresa

Yo me atrevería a ampliar la idea de que la marca está por encima de la empresa aplicándolo al nombre fiscal y al nombre comercial. Hay empresarios que se empeñan en usar su figura fiscal en el nombre comercial cuando ambos coinciden. A la gente en general le da lo mismo si es S.L., S.A., S.A.U. o un autónomo. A nivel comercial no aportan nada. Es más, son un estorbo a nivel visual y gráfico.

En España, el nombre fiscal no tiene que coincidir con el nombre comercial. El nombre fiscal como todos saben es el necesario para documentos formales u oficiales, para el trato con la administración o entre empresas. Sin embargo, para comercializar sus productos o servicios puede tener un nombre comercial distinto más atractivo o ad-hoc a lo que ofrece. También puede ser que bajo el mismo nombre fiscal una empresa tenga varias marcas hermanas o submarcas.

Tema aparte está el registro de cada una de ellas. Tema que trataremos en otro post porque merece ser explicado en detalle para resolver dudas y acabar con el desconocimiento general o el mal asesoramiento.

Volviendo a la ley número trece (no soy supersticiosa), ni los egos, ni el desconocimiento deben duplicar los esfuerzos en branding y comunicación, obligando a usar dos nombres en un mismo producto. El que importa es la marca, aquel que le gente pide y no la empresa. Así que centra la inversión en la marca y no la desperdicies en hablar de la empresa.

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